
"Después
de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a
la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para
ejercer adecuadamente el ministerio petrino", señaló el Romano
Pontífice en latín ante el Consistorio del Vaticano, donde se reúnen
todos los cardenales, el cual fue convocado por Benedicto XVI, según
informó la Santa Sede.
Desde
el añ0 1,415 ningún Papa había renunciado, desde que lo hizo Gregorio
XII, pero no fue por ancianidad, sino para poner fin al cisma en la
Iglesia Católica, cuando se dividió en dos sedes, una en Avignon y otra
en Roma, cisma contra el cual luchó por más de dos décadas San Vicente
Ferrer, hasta conseguir las renuncias respectivas por la unidad del
Papado.
El
Derecho canónicono establece ninguna oposición a una renuncia siempre y
cuando el Pontífice exprese su renuncia de “forma pública y libre”.